02 de enero de 2020 – No tengo ni idea…

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante la firma de su pacto de Gobierno, el pasado lunes (01 de enero 2020). / JAIME VILLANUEVA (El País)

El pacto PSOE – UP ya nació de forma disonante para una parte de España, pero la realidad del acontecimiento legislativo era otra: la de unos novatos ilusionados pero llenos de interrogantes como bien recogía la foto fija que publicaba el diario EL PAIS obra de JAIME VILLANUEVA en la que se observan los gestos de los dos protagonistas: Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (UP). El dedo de Iglesias hacia la izquierda con ojos de interrogación, y el rostro de Sánchez arrugando y estirando los labios en una clara muestra de “no tengo ni idea”…

Una imagen que dejaba ya entrever que el camino elegido era novedoso para todos. Era el primer Gobierno de coalición de la España democrática y que “nace con fuertes pilares”, aseguraba Anabel Díez en El País. Pilares que sustentaban un programa de Gobierno de 49 páginas firmado entre PSOE y UP que pasó de la “desconfianza mutua a la complicidad silenciosa” como titulaba El País. Un documento en el que se involucraron los dos líderes de ambas formaciones: “Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se reunieron a solas durante hora y media el pasado domingo para tratar de desbloquear los últimos flecos de su programa de Gobierno: la reforma laboral —Podemos quería derogarla por completo—y las pensiones —el Ejecutivo en funciones no veía viable la subida que proponía Iglesias—“ (El País).

Ambos líderes sabían que estaban en un momento crucial para la historia de España, “Si nada se tuerce para Sánchez y es investido el martes, el siguiente paso sería formar el primer Gobierno de coalición desde la Segunda República.” Por eso las negociaciones del pacto se llevaron con la más absoluta de las discreciones por parte de las delegaciones de PSOE y UP, consecuentes también de lo que se jugaban en el envite. Lo hicieron reuniéndose en días alternos durante diciembre, incluida Nochebuena —hubo quien tuvo que irse corriendo al AVE para llegar a casa a cenar—, en La Moncloa y en el Ministerio de Hacienda.” (El País).

De la cascada de acontecimientos que se sucedieron, sirva el análisis de Lola García en La Vanguardia: “Pablo Iglesias tuvo que salir a toda prisa de la Moncloa a buscar una chaqueta para presentar el acuerdo a los medios de comunicación con mayor solemnidad. Todo había sido muy rápido. En 24 horas. Ya con la americana y junto a Pedro Sánchez, el líder de Unidas Podemos apenas podía contener la emoción… Y aquella firma acabó bautizada como «el pacto del abrazo».”

También en La Vanguardia, pero más contundente fue Enric Juliana: “El gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos-PNV (estos últimos, sin ministros, pero con cartera estratégica) es una novedad relevante, que llega con voluntad de poder.”  Y es que los independentistas catalanes fueron claves en este pacto de Gobernación, especialmente esa abstención de ERC que suponía una interrogante en el devenir legislativo de España. “La ejecutiva de ERC abrió la puerta a la abstención de sus 13 diputados tras culminar las negociaciones con el PSOE. ERC, no obstante, sigue determinando el calendario, ya que su posición final debe estar avalada por el consejo nacional que los republicanos reunirán este jueves, 2 de enero.” (La Vanguardia).

Si no fuera por la seriedad y repercusión que tiene el nombramiento de un nuevo poder Ejecutivo para España, podríamos decir que comenzaba el espectáculo.